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eminem“Las personas más fuertes no son aquellas que muestran su fuerza delante de los demás, sino aquellas personas que ganan sus batallas en silencio y siguen de pie sin nosotros saber que tan dura han sido sus guerras internas” – PDHS.

La situación de la pandemia nos tomó a todos por sorpresa y nunca nos imaginamos que el mundo se iba a paralizar, que los parques iban a estar vacíos, que el deporte regresaría sin la esencia de la asistencia de los fans, que los conciertos ya no serían nuestra excusa para olvidarnos por varias horas de los problemas y los cines ya no sería el lugar para los estrenos globales de Hollywood, sino plataformas como Hulu y Netflix.

En los próximos años no seremos los mismos porque durante esta cuarentena 2020 algo en nosotros cambió, algo se quebrantó, algo nuevo descubrimos y aprendimos o para el caso de algunos quizás nunca les afectó. El miedo se apoderó del mundo y el 70% de la humanidad entendió que salir a las calles representaba buscar la muerte, nos aislamos de nuestros seres queridos, perdimos dinero y a largo plazo sufrimos las consecuencias de nuestra propia ignorancia. Estoy seguro que muchos de ustedes durante esta cuarentena sufrieron de ansiedad, inseguridades, incertidumbre y sintieron durante mucho tiempo un nudo inexplicable en la garganta que nos hace cuestionar una y otra vez lo que sucedía, que iba a pasar y como íbamos a estar cuando todo volviera a la normalidad.

Para mi todo iba bien, iba al ritmo que siempre me ha gustado ir en sintonía con mi paz mental, estabilidad económica y día tras día trabajando, con varios proyectos en puertas pero el mundo se detuvo…Conciertos cancelados, los proyectos se retrasaron, lejos de tus seres queridos y encerrado en casa sin saber que hacer o cómo invertir tu tiempo. La ansiedad, la incertidumbre y esa tensión tras no saber si las cosas mejoraran o van a empeorar, aquello de que te puedes contagiar por el covid-19 y la tensión de no saber proceder cuando estás en la vía pública porque no sabes el estado mental de los demás.

En los primeros 4 meses de la cuarentena me sentí acorralado y comencé una guerra interna aunque por fuera los demás me vieran sonriendo. Las noches se convirtieron en el horario exacto para las batallas entre el pasado, presente y futuro, entre mi mente y el corazón. Mi salud mental comenzó a complicarse y las inseguridades renacieron, comencé a cuestionarme a mí mismo y a la vez eso comenzó a afectar mi productividad en el trabajo aunque en medio de la cuarentena no se podía hacer mucho pero mis ideas no estaban claras, se me olvidaban las cosas de un minuto a otro y el desenfoque me llevó a convertirme en una persona común, una persona accesible y vulnerable ante la realidad del mundo. El tiempo me venció, la presión del pecho que algunos llaman vacío y hasta comencé a dudar de la voluntad de Dios, llevándome a una guerra infernal conmigo mismo. Lloraba de la nada y no entendía el porque, me molestaba cuando me hablaban y es que no quería que nadie notara que estaba mal de la mente, saque fuerzas y mientras resolvía esa guerra interna ponía una sonrisa en mi rostro, le ponía pasión a la dedicación de hacer sentir bien al prójimo pero había un sentimiento muerto en mi corazón y la conciencia comenzó a pesarme.

¿Haz andado por la vida con el corazón roto sin saber que lo rompió?
La ausencia de mi familia me desvelo y comencé a extrañar los abrazos repentinos de mi madre, las conversaciones profundas con mi abuela, jugar playstation con mis hermanos y hasta pelear con ellos. Comencé a extrañar las salidas y los tragos con mi padre, las reuniones familiares y el encuentro de cada mes con el grupo de amigos con los que crecí. El sazón de la comida de la casa, el ruido del verano y el silencio del invierno. Mis sueños comenzaron a desvanecerse, mis proyectos personales para mi ya no tenían sentido, me convertí en una carga para mi mismo y actuaba por costumbre. La mente comenzó a jugar sucio y me sentí como el más débil aunque 4 meses después entiendo que no lo soy.

 

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2008 🇩🇴 •MIÉRCOLES DE REFLEXIÓN• Se burlaban de mi, me decían loco y que no tenía futuro cuando me ponía a escribir poemas, frases, canciones y pagaba por una hora en un centro de internet para escribir comunicados y reviews para algunos medios digitales cuando apenas esto de las redes sociales comenzaba…”EL LOCO” lleva 10 años demostrándoles que todo lo que me propongo lo logro y que si caigo, me levanto y que nunca dejo de APRENDER. • • El tiempo de Dios es perfecto. Ya tengo dos libros terminados, estoy comenzando a escribir el tercero…¿Que si soy ejemplo de superación? Tranqui…En marzo 2021 lo vas a entender 📚📖📝. #Cicatrices #SueñosPerdidos #CorazonUrbano

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Cicatrices del pasado se abrieron y al abrirse esas cicatrices también despertaron los recuerdos que opte por dormir durante muchos años, esos recuerdos de amigos que dejaron de ser amigos para convertirse en extraños, amigos que partieron hacia un mejor lugar, familiares que poco a poco se han ido y no me dio el tiempo de despedirme de ellos, amores que han marcado pero su ausencia me recuerda que nada es para siempre. El reloj de arena que comenzó a correr en el 2007 llegó a la hora cero y se rompió. Las cicatrices de un corazón confuso es el vivo recordatorio
de que no solo se trata de crear tu propio destino, sino del camino y los pasos que das que puedan impactar a quienes te rodean. Poco a poco entendí que no me volví loco, simplemente cada día estoy menos cuerdo y tras mantener prisionero por tanto tiempo cosas del pasado que debí resolver hace tiempo atrás, es mi propio destino
quien me ha puesto de frente todo aquello que he decidido ignorar. He sacrificado tanto para estar donde estoy que a veces siento que la carga sobre mis hombros cada vez es más y aunque nadie comprende porque soy tan hermético, al menos espero de los demás la misma tolerancia que tengo con ellos.

Los pensamientos comenzaron a ganarme la batalla y fueron más las noches que no dormí que las que descanse, fueron mas las lagrimas que la sonrisas y fueron más los errores que los pasos correctos. Tuve pensamientos raros con la muerte, preguntas inquietantes y sentí que nadie me entendía aunque no lo hablaba pero dicen que las acciones hablan por sí solas. Los sacrificios que he hecho por el futuro propio y de mis seres queridos por alguna razón me pasaron factura, algo totalmente irónico. El no haberme perdonado a tiempo por errores del pasado y los fantasmas de los sueños que abandone por no saber tomar las decisiones correctas comenzaron a perseguirme, en cada esquina y en cada sueño, en cada momento del día. Esos fantasmas que siempre me van a perseguir…

¿Cómo logré superarlo y adaptarme al nuevo cambio del mundo?
La ansiedad y la tormenta de emociones que durante semanas me azotaron nacieron a través del cuestionamiento que me hacía sobre muchas de mi pasado, sobre mi rol en la vida de mis seres queridos y como la cuarentena puso en jaque mucho de mis planes. Tengo claro que este 2020 se suponía que era uno de los mejores años de mi vida pero Dios trabaja de manera misteriosa y fue su voluntad ponernos en esta posición para que reflexionemos como seres humano. El cuestionamiento de aquello que le he dado todo lo mejor de mí a personas que al final de cuenta no lo han valorado y aquello de que por la línea de trabajo que tengo he perdido mi privacidad, que muchas veces tengo que andar mirando por encima de los hombros y que estoy más expuesto a la maldad, al engaño y a la envidia, que mi vida dejó de ser mía para convertirse en un diario compartido para quienes me siguen y siguen la carrera de los artistas con los cuales trabajo. Aquello de que ya no puedo emitir ciertas opiniones, de que tengo que tener cuidado con lo que publico y que a veces no puedo asistir a algunas actividades por temor a muchas cosas, todo eso influye en ser como soy o en este caso, en esa guerra interna que tuve durante los primeros meses de la cuarentena.

Comencé a ver la situación que vivimos como una nueva oportunidad y como ese renacer de la humanidad para hacer las cosas de mejor manera, tener más piedad uno con el otro y tolerar las acciones ajenas respetando el espacio de los demás. Entendí que de mi bienestar dependen muchas personas y que el impacto que puedo tener en los demás debe ser más positivo que negativo, porque esperan de mí lo mejor y si les brindó una versión contraria puede que se sientan tan motivados a seguir de ejemplo todo aquello que he tratado de enseñar. Pensé en mis padres y en mis hermanos, pensé en todo lo que me dieron y que ahora está en mis manos darle lo mejor de mí, seguir trabajando para brindarles todo aquello que merecen y mucho más.

Pelea la buena batalla y piensa en que para todo hay una salida, piensa en aquello que quieres ser para los demás y en todos los que de una manera u otra han aportado para que sigas de pie. La vida es un largo camino y nuestro propósito es crear historias que hagan honor a la vida propia, al amor, al respeto y al simple hecho de estar vivos ya que ahí radica el milagro de la vida. Si estás leyendo esto y estas mal, créeme que entiendo tu dolor, he estado en tu posición y no hay nada peor que sentirse derrotado aun sin entender porque. Pero, eres más que eso, eres más que los pensamientos negativos y allá afuera el mundo es lo suficientemente grande para que te pierdas de sus maravillas, tienes una vida entera para explorar lo mejor de todo. Perdónate a ti mismo, amate y aprende del proceso, aprende todo lo que está pasando ahora mismo y usa eso como enseñanza para seguir adelante, para sacar fuerzas para lograr todo lo que te propongas. Yo lo logre, tu puedes.

“Siempre habrá una guerra la cual debemos pelear en cada etapa de nuestra vida y es en cada una de ellas en donde forjamos lo mejor de nosotros, en ese proceso de levantarnos del piso y caminar con más firmeza es lo que nos diferencia de los débiles. No temas pelear, a lo que debes temerle a rendirte” – PDHS.

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